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¿Enemiga de los excesos en la piel durante el embarazo? Te damos la clave para combatirlo.

Para muchas, la piel grasa en el embarazo es uno de los principales enemigos a combatir, mientras que para las más afortunadas, algunos de los cambios más notorios son una piel radiante y mucho más humectada. ¡Realmente es muy delgada la línea que divide el famoso y envidiable pregnancy glow, de la molesta oleosidad cutánea excesiva!

Si bien se trata de una problemática en apariencia banal —considerando el resto de cambios físicos y hasta emocionales por los que se atraviesa—, lo cierto es que ponerle solución no sólo contribuye al bienestar de la piel per se, también puede lograr un cambio anímico sorprendente. Para que descubras cómo lograrlo, he aquí todo lo que tienes que saber de la piel grasa en el embarazo.

Mujer embarazada con body negro y moño Chanel

¿Qué ocasiona la piel grasa en el embarazo?

Como ya bien habrás notado, los cambios metabólicos, vasculares y hormonales (principalmente la interacción entre los estrógenos y la progesterona) que se experimentan durante el embarazo, generan grandes cambios en múltiples sentidos, entre ellos la piel.

Aunque en el mejor de los casos estos cambios pueden traducirse únicamente en el aumento del flujo sanguíneo, derivando en una mejor oxigenación de las células cutáneas y, por ende, en ese mítico y favorecedor 'brillo de embarazo'; también puede aumentar la producción de grasa y la proliferación de bacterias, provocando que la piel se vuelva excesivamente oleosa, desencadenando trastornos severos como el acné facial y corporal o infecciones cutáneas.

¿Cómo controlar la piel grasa en el embarazo?

Aquí los 5 tips de oro que NO pueden faltar en tu rutina de belleza para un cutis de impacto durante el embarazo:

Limpia a profundidad

Al igual que bajo otras condiciones, una limpieza constante también es inexcusable durante la etapa de embarazo. Tanto desmaquillarte perfectamente, como llevar a cabo un buen lavado facial (por la mañana y antes de acostarte), son clave para remover impurezas, restos de productos y contaminación, liberando los poros y así, previniendo la acumulación excesiva de sebo y la proliferación de bacterias que provocan la aparición de acné.

Para ello, es recomendable emplear productos astringentes suaves y realizar una exfoliación profunda por lo menos cada diez días para retirar las células muertas y limpiar a profundidad sin dañar la piel.

cremas para piel grasa en el embarazo

Usa los productos adecuados

Antes de adquirir nuevas fórmulas, asegúrate de que estas cumplan totalmente con las recurrentes necesidades de tu piel, ayudándote a conformar una rutina de cuidado y belleza completa. Lo ideal es apostar por opciones no comedogénicas, elaboradas con ingredientes naturales, libres de plomo y alcohol.

Entre los productos más recomendados se encuentran los humectantes ligeros —preferentemente en formato gel o sérum— que te ayuden a mantener la piel hidratada sin aportar oleosidad. Por otro lado, si piensas maquillarte, considera descartar las bases densas y las sombras o rubores cremosos.

Mujer con piel perfecta durante el embarazo

Mantente hidratada

Este es un aspecto que no sólo beneficia el aspecto y condición de tu piel, sino también tu salud y la de tu bebé en general. Y es que más allá de cuestiones estéticas, beber la suficiente cantidad de agua ayuda a que tu organismo mantenga un correcto funcionamiento, ayudando a prevenir condiciones como la piel grasa en el embarazo.

Cuida tu régimen alimenticio

Una dieta equilibrada, libre de grasas saturadas, puede mantenerte alejada de la oleosidad excesiva. Productos frescos como frutas y verduras bajas en azúcares y, desde luego, proteínas de calidad, contribuyen a que la piel se mantenga bonita y bien humectada, previniendo la formación de acné.

Evita tocar tu rostro

Una regla que no sólo aplica para combatir la piel grasa en el embarazo, sino en todo momento. Créenos, nuestras madres y abuelas no estaban equivocadas al aconsejarnos que mantuviéramos las manos lejos de nuestro rostro, pues de esta manera evitamos contaminar la piel en mayor medida, ocasionando que los poros se tapen o desarrollando mayor oleosidad y brotes.

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